Vivo en un lugar donde siempre es lunes.


Y allí estaba él, con sus casi dos metros de altura y su peinado moderno. Y también estaba yo, pequeña e insignificante bajo su mirada. Tenía ganas de que me abrazase y que me dijese que me quería, pero sabía que esas eran cosas que ya nunca más debían pasar. Y entonces le solté la mayor tontería que se le puede decir a la persona que más quieres:

- No es por ti; es por mí. Sé que suena demasiado épico, pero es así. No estoy hecha a tu medida y creo que sólo te estoy haciendo perder el tiempo. Deberíamos dejarlo aquí y... seguir con nuestras respectivas vidas por separado. Estoy segura de que conocerás a gente menos rara y con más cosas en común contigo que yo.

Y seguía teniendo ganas de abrazarlo y decirle que no se fuera y cogerle de la mano y no soltarle nunca.
Pero a veces es bueno hacer lo que debemos, y no lo que queremos.
Debía dejar que encontrara a alguien mejor que yo.





Seamos realistas y admitamos que nada es para siempre.

4 comentarios:

macabrecake dijo...

Allá va un grito!
Me gusta el texto, mucha razón dentro de el.
Se acabó el grito, hehe.

RoseOfWinds dijo...

es precioso, y cierto >.<

Te sigo n.n

cigarettes-coke dijo...

Me encanta (:
tetetesigo!

Elena* dijo...

Es verdad que nada es para siempre, pero si esto es cierto y quieres a una persona y te corresponde, no pienses que no eres lo suficiente perfect@ para él/la.
Me gusta como escribes :) ARRBA LA AUTOESTIMA!;D